Comentarios de esos libros raros, y no tanto, de mi biblioteca, acumulados durante años y años de errar por el submundo de las librerías.

Algunas pocas críticas de algunos libros. ¡Y ahora también revistas!

Todos los textos son mi autoría.

lunes 3 de octubre de 2011

Skinheads rompiéndome el orto – María Ibarra



La violencia existe, está ahí, palpable, al alcance de los ojos, los dedos, las botas, los palos, lo que sea. La violencia asfixia a quien por ella viva, a quien la sufre, a quien la disfruta. Incluso, para algún teórico, la violencia es el motor de la historia, aunque de la Historia con mayúsculas. Como sea, la violencia siempre está, latente, innegable.
Los cuentos de María Ibarra nos recuerdan este hecho tan simple que, de tan trivial, a veces parece que nos preocupamos por olvidar. Un pequeño libro, en extensión, sesenta páginas, que recoge parte de la producción antes publicada en el blog de la autora pero que, una vez reunidos para el libro, ganan en fuerza, en contundencia, al leerlos uno detrás del otro. Porque la mejor forma de leerlos es de una vez, de comienzo a fin, sin dejarse nada para después, devorarlos, comerse las palabras para saber qué más puede sucederle a esos personajes maltratados por la vida, los hechos y su inacción. Y, a pesar de los posibles detalles escabrosos, que nunca están de más y que si bien para algún lector sean de mal gusto, estos están allí para potenciar la realidad, una realidad. La realidad de que el ser humano es un animal, que nunca dejó de serlo por más que un día decidiera cubrir su desnudez y comenzara a decir que creía en algún dios cualquiera. El hombre es un animal cuyo lenguaje primitivo fue la violencia.
Y aún lo es.
Violencia en las relaciones, en las reacciones, en el uso del lenguaje, en las palabras, es las imágenes de la televisión, los medios de comunicación, la música y el arte que cree que el mundo acabara en un paroxismo masturbatorio sin igual. Violencia, siempre violencia.
Once crónicas que relatan una sucesión de encuentros, diálogos contenidos en canciones y situaciones que nunca podrían desarrollarse en el mundo rosa del conurbano, pero que sin embargo allí suceden, toman cuerpo en estos textos. Logrando un resultado tan verosímil que lo que cuenta la autora es creíble, es real, está ahí y seguro que si hacemos memoria, alguna vez, en algún momento, habremos escuchado una historia similar sucedida en el barrio.
Una vejación tras otra, una secesión de transformaciones, de personajes que dejan de ser, que vuelven a morir (porque nunca estuvieron vivos), en fin, la vida de los personajes.
Es llamativo que las notas de género se difuminen en la escritura de esta autora. En la mayoría de los relatos los personajes son hombres, jóvenes, con vivencias cotidianamente marginales rodeadas de referencias musicales y literarias. Muy pocas mujeres aparecen en estas páginas, pero, cuando lo hacen, no marcan una diferencia, no evitan el caos y la desesperación, sino que sufren, se destruyen y algunas aprenden algo, al igual que los personajes masculinos. Una gran diferencia a lo que comúnmente se denomina “literatura femenina”, suponiendo que exista algo semejante.
Demás está decir que un libro de éste tipo nunca sería editado por una editorial “del sistema”, para quienes lo importante es lo naif, el público cautivo de los best sellers y los finales felices (o finales a secas).
Una libro que, de un modo u otro, no dejará indiferente a quienes puedan acceder a él.

El blog de la autora: http://loquenomematamehacemasenferma.blogspot.com/

2 comentarios:

NoeliaA dijo...

Da curiosidad, así como lo describís por lo menos. Dan ganas de leerlo. Bien por tu reseña y bien por la autora.

Un abrazo

Lucas Fulgi dijo...

Estuve paseando por este lugar...
Te ganaste mi envidia por encontrarte a Tolkien en la calle. Varias veces encontré libros, pero nunca de un autor que me gustase de antes.
Yo tengo una revista de el Pendulo, que me compré (en una mesa de saldos) hace unas semanas porque me llamó la atención la tapa (de Carlos Nine). Todavía no la leí.



Saludos