Diatribas y Ditirambos

Alegrías y Pesares producto de esa actividad tan extraña que se denomina lectura.

sábado, 3 de septiembre de 2011

''Tú, que te escondes'' de Cristina Bajo



Podríamos comenzar la crítica-reseña, diciendo que la novela histórica es un subgénero del romanticismo literario del siglo XIX pero, el saberlo, no aporta mucho. Algo que nos va a servir a entenderlo es que éste género es uno de los más complicados y, a la vez, de los más fáciles de escribir.
¿Por qué es fácil escribir una novela histórica? Básicamente porque el nulo conocimiento sobre historia que tiene el público le permite al autor escribir lo que quiera y del modo en que se le ocurra. Solo hace falta recordar los errores históricos de una película famosa como Braveheart para darnos una idea. Según estos autores, para los cuales el género es fácil y exitoso, no hace falta escribir siendo fieles al estilo del lenguaje, o las ropas o las costumbres del período; para ellos, el pasado no es más que una transliteración del presente en otra época. A ese error, ese problema y/o dificultad, un historiador le daría el nombre de presentismo; entendiendo como tal a mirar el pasado con los ojos del presente.
La novela histórica, por otro lado, es un género difícil, complicado de utilizar correctamente ya que requiere un proceso de documentación lento, costoso, y arduo dependiendo del período elegido. No es lo mismo escribir sobre un acontecimiento del que se guardan cientos de fuentes diversas que lo analizan, que escribir de algo de lo que sólo existe un documento alusivo o, a veces, ni siquiera eso, dejando a la imaginación de quien escribe la posibilidad de hacer decir a sus personajes cosas que, quizá, nunca hayan siquiera pensado.
Cristina Bajo ha demostrado que sabe contar una buena historia, aunque por momentos se demore demasiado en el transcurrir entre una acción y la siguiente, en detalles no del todo interesantes o que si bien sirven para contextualizar un poco más la historia, demoran su lectura. Un recurso que, a la larga, puede llegar a cansar a los lectores.
Con Tú, que te escondes, nos demuestra que no fue casualidad la elección del género, sino que fue una decisión muy bien tomada.
A lo largo de ocho historias ambientadas desde la época colonial hasta los años del rosismo (la historia que abre el libro transcurre en 1573, la última en 1840), nos muestra distintas pinceladas de la vida en la Córdoba del período, de las relaciones entre personas, dentro y fuera de las familias, de familias extensas y de personas abandonadas a su suerte, que sirven para matizar algunos aspectos de la historia oficial, que con tanto aire de objetividad y de documento estatal parece olvidarse de que está hablando de personas. ¿Qué hacen las mujeres de los comerciantes del interior cuando estos no se encuentran en sus casas? ¿De qué forma se vive la religión en un territorio tan cercano a la naturaleza y el salvajismo de los indígenas? ¿Qué sucede con las familias del interior durante la revolución de 1810? Eso no lo cuentan los libros de historias, por lo menos no los libros que se interesan más por lo político que por lo social.
Relatos bien construidos, con una buena utilización de la información histórica, de los documentos, y que si bien por momentos parecen un poco ingenuos en los planteos, no por eso el leerlos deja de tener su interés. La construcción de las tramas, el desarrollo de las historia y los personajes son claras muestras de la destreza de Bajo al momento de utilizar la pluma, una habilidad sumamente necesaria al momento de escribir cualquier tipo de narrativa, pero más aún para el género de narrativa histórica.
Una crítica bien realizada no caerá en el facilismo de contar lo que los lectores pueden leer en el libro comentado, no corresponde describir los misterios escondidos por la autora en los diálogos o en las tramas. Esa es tarea del lector, el crítico, por su parte, debe poder fijarse en otras cosas, en otros detalles que se esconden más allá de una primera lectura del texto.
Llaman la atención varios detalles que pueden pasar desapercibidos por esa dificultad que mencionamos el principio, el desconocimiento de la historia, propia o no. Algunas palabras pueden resultar chocantes en el contexto utilizado, así como el hecho de que en casi todas las historias aparezca una mujer que sepa leer y escribir, teniendo en cuenta la época en la que las historias tienen lugar, eso resulta, por lo menos, llamativo, pero no le quita valor a lo escrito.
Si bien las ocho historias pueden catalogarse como de venganza o aparecidos, es el contexto mismo en el que se desarrollan lo que les otorga ese sabor de saber lo que está pasando, de saber más que los propios personajes, de sentirse superiores a las vivencias de esas personas que, al igual que nosotros, sólo desean algo de tranquilidad en la que pasar sus vidas. Un buen juego para aquellos que estén dispuestos a permitírselo, es descubrir las referencias a hechos de la historia Argentina que se mencionan, a veces abiertamente (Moreno, Oribe, Lavalle, etc.) otras no tanto, como esas referencias a personajes secundarios que no figuran en el panteón oficial y que sin embargo están, o estuvieron, allí mismo.
El detalle que se lleva las palmas de esta edición de Sudamericana es la inclusión, al final del libro, de un extenso apéndice de ‘’Apostillas’’ con la mención de fuentes y obras consultadas por la autora para realizar cada relato, junto con una pequeña explicación de los aspectos más problemáticos de los textos o del período. Aunque, para decirlo todo, este apéndice también tiene su lado negativo ya que las obras consultadas no se encuentran debidamente citadas, lo cual dificultaría su ubicación en el caso de que algún lector quisiera, también consultarlas. Claro que éste detalle bien puede haber sido decisión de la editorial y no de la autora quien, según su biografía, es maestra, y si algo bien sabe un docente es cómo citar un libro.
Es un pequeño detalle que si bien no le resta nada a la obra, podría haber sido bien utilizado y ser un buen aporte para los lectores.
Teniendo en cuenta los aciertos y los errores arriba señalados, se puede decir que, en el caso de éste libro, la autora ha superado la prueba al momento de escribir de la manera difícil, y por tanto la correcta, dentro del género de la novela histórica.

1 comentario:

José A. García dijo...

Para que no me tilden de misógino, o alguna cosa similar. Este libro si me interesó.

Saludos

J.