
Dark Valley fue un de los tantos lugares en los que vivió Robert E. Howard, en un fatigoso recorrido por encontrar una zona de clima favorable para la enfermedad que aquejara a su madre durante años.
Pero Howard no se detuvo ahí, ni se trata solamente de un hijo dispuesto a hacer todo por su madre. Es mucho más que eso, ya que se trata de una de las figuras centrales del folklore cuentístico de los EE.UU. de principios del siglo XX, junto con Lovecraft y Clark Aston Smith, por citar sólo dos ejemplos. Howard creó un universo para sí mismo, con sus propias reglas, con sus personajes, sus mitologías, pasado, presente y futuro, mucho antes de que J. R. R. Tolkien pensara en hacerlo, mucho antes de que J. K. Rowling naciera.
Tal vez su creación más famosa sea la del bárbaro cimerio Conan, pero esta no es la única. Tal vez sea la más lograda, a la que le dio más importancia durante su corta carrera, y por eso mismo los episodios de sus aventuras sean los más extensos, los que tienen más continuaciones por otros autores luego de su trágica muerte.
Este libro rastrea desde los orígenes de las familias del padre y la madre de Howard, el recorrido que cada una hace a lo largo y a lo ancho del gran país del norte hasta llegar a encontrarse en la despoblada Texas de fines del siglo XIX. Es, también, y sobretodo, la vida, la infancia, la educación y, por supuesto, la obra de Howard.
Así como Lovecraft tuvo a su mejor continuador y biógrafo en su albacea August Derleth, Robert Howard tuvo su continuador, y biógrafo, en Sprague de Camp, quien demuestra con esta gran investigación de 380 páginas su interés por el autor, su pasión por sus creaciones y la vida de uno de los forjadores del género de espadas y brujería. Con entrevistas a los conocidos de Howard sobrevivientes en la década de 1970 hasta la publicación, en fascículos, de esta investigación en 1983. Citas de cartas, fotos familiares y recortes periodísticos, así como portadas de las múltiples revistas en las que aparecían los relatos de Howard, ilustran esta publicación. Un trabajo minucioso, años de investigación y recopilación de datos dan forma esta obra monumental.
Lamentablemente, la edición española adolece de varios defectos. La traducción no es del todo clara en algunos pasajes como podríamos esperar y, también, la calidad de las imágenes es muy mala. Esto tal vez se deba a que los originales estadounidenses no fueran de calidad, o a que se buscara abaratar costos, todo es posible. Aún así, el papel satinado, las fotos e ilustraciones en blanco y negro y la cantidad de páginas, amortizan, muy bien, el precio en euros con el que llega este libro al país.
Howard se suicidó la mañana del 11 de junio de 1936, a los 30 años de edad, dejando una obra menor para algunos, importantísima para otros, pero imposible de negar. Tal vez no haya ganado ningún premio internacional, pero en esa época no existían, y el único medio para llegar al público masivo eran las revistas pulp, las únicas que aceptaron, y pagaron, sus relatos. Motivos para la envidia: Es sólo para fanáticos. Si no sabes quien es Robert E. Howard, si nunca viste las películas de Schwarzenegger (lo busqué en google para escribirlo bien), es probable que no sea de tu interés.
Otro dato: Existe una película, titulada: Un inmenso y Ancho Mundo, en la que actúan Vincent D’Onofrio en el papel de Howard, y Renée Zellweger en el papel de Novalyne Price (amiga y pareja del Howard en sus últimos años).
Aquí la ficha en el IMDB
Pero Howard no se detuvo ahí, ni se trata solamente de un hijo dispuesto a hacer todo por su madre. Es mucho más que eso, ya que se trata de una de las figuras centrales del folklore cuentístico de los EE.UU. de principios del siglo XX, junto con Lovecraft y Clark Aston Smith, por citar sólo dos ejemplos. Howard creó un universo para sí mismo, con sus propias reglas, con sus personajes, sus mitologías, pasado, presente y futuro, mucho antes de que J. R. R. Tolkien pensara en hacerlo, mucho antes de que J. K. Rowling naciera.
Tal vez su creación más famosa sea la del bárbaro cimerio Conan, pero esta no es la única. Tal vez sea la más lograda, a la que le dio más importancia durante su corta carrera, y por eso mismo los episodios de sus aventuras sean los más extensos, los que tienen más continuaciones por otros autores luego de su trágica muerte.
Este libro rastrea desde los orígenes de las familias del padre y la madre de Howard, el recorrido que cada una hace a lo largo y a lo ancho del gran país del norte hasta llegar a encontrarse en la despoblada Texas de fines del siglo XIX. Es, también, y sobretodo, la vida, la infancia, la educación y, por supuesto, la obra de Howard.
Así como Lovecraft tuvo a su mejor continuador y biógrafo en su albacea August Derleth, Robert Howard tuvo su continuador, y biógrafo, en Sprague de Camp, quien demuestra con esta gran investigación de 380 páginas su interés por el autor, su pasión por sus creaciones y la vida de uno de los forjadores del género de espadas y brujería. Con entrevistas a los conocidos de Howard sobrevivientes en la década de 1970 hasta la publicación, en fascículos, de esta investigación en 1983. Citas de cartas, fotos familiares y recortes periodísticos, así como portadas de las múltiples revistas en las que aparecían los relatos de Howard, ilustran esta publicación. Un trabajo minucioso, años de investigación y recopilación de datos dan forma esta obra monumental.
Lamentablemente, la edición española adolece de varios defectos. La traducción no es del todo clara en algunos pasajes como podríamos esperar y, también, la calidad de las imágenes es muy mala. Esto tal vez se deba a que los originales estadounidenses no fueran de calidad, o a que se buscara abaratar costos, todo es posible. Aún así, el papel satinado, las fotos e ilustraciones en blanco y negro y la cantidad de páginas, amortizan, muy bien, el precio en euros con el que llega este libro al país.
Howard se suicidó la mañana del 11 de junio de 1936, a los 30 años de edad, dejando una obra menor para algunos, importantísima para otros, pero imposible de negar. Tal vez no haya ganado ningún premio internacional, pero en esa época no existían, y el único medio para llegar al público masivo eran las revistas pulp, las únicas que aceptaron, y pagaron, sus relatos. Motivos para la envidia: Es sólo para fanáticos. Si no sabes quien es Robert E. Howard, si nunca viste las películas de Schwarzenegger (lo busqué en google para escribirlo bien), es probable que no sea de tu interés.
Otro dato: Existe una película, titulada: Un inmenso y Ancho Mundo, en la que actúan Vincent D’Onofrio en el papel de Howard, y Renée Zellweger en el papel de Novalyne Price (amiga y pareja del Howard en sus últimos años).
Aquí la ficha en el IMDB

1 comentarios:
Lo dicho, sólo para fanáticos, o para aquellos que les interese salir un poco de la monotonía de la televisión.
Saludos
J.
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