Comentarios de esos libros raros, y no tanto, de mi biblioteca, acumulados durante años y años de errar por el submundo de las librerías.

Algunas pocas críticas de algunos libros. ¡Y ahora también revistas!

Todos los textos son mi autoría.

martes 17 de mayo de 2011

Juan Rulfo

El Epistolar es un género en sí mismo con la particularidad de no ser tan difundido como la novela o la poesía. O, en todo caso, su difusión depende de quién el remitente de las cartas. No cualquier carta tiene la cualidad de ser interesante para alguien más allá de su receptor; y no siempre las respuestas tienen la misma calidad que aquella que inició la serie.
Porque no toda carta merece ser guardada, ni mucho menos reproducida en libro a posteriori. Pero aquellas que sí llegan a darse a conocer son una mina de oro al momento de su lectura. Este es uno de esos casos.
Juan Rulfo (1917-1984) dijo todo lo que tenía para decir en dos obras mínimas. Mínimas por su extensión, no por su calidad. Obras que hoy son pilares de la literatura en español aunque la mayoría no las conozca ni de nombre (mucho menos de lectura). Esa particularidad, de un escritor que deja de escribir, o de dar a conocer su obra, porque ya no hay más para decir, porque la injusticia de la sociedad y su mundo han sido descriptas tan llana y directamente que todo lo que se pueda agregar después de eso es un lujo innecesario, transforma a esta recopilación de cartas en todo un evento.
Podemos de este modo conocer un poco más, aunque no mucho, la vida, el pensamiento, los sentimientos que embargaban a Rulfo viviendo a kilómetros de distancia de su novia de la adolescencia, y posterior esposa de toda la vida; nos permite saber cómo se sentía al respecto de su propia obra, de los cuentos que se daban a conocer poco a poco y de la génesis de su novela. Pero, claro, hay que saber leerlo, porque si bien todo está ahí, no está dicho de forma que se entienda; ya que las cartas estaban dirigidas a una persona que lo conocía tan bien y con la que había vivido su infancia en Guadalajara, las referencias y alusiones indirectas a las cosas más simple se suceden una detrás de otra.
Muchas cosas no se comprenderían de no ser por las notas que el compilador agrega al final del volumen; lo cual suma mucho a favor de la edición de sudamericana, un lujo pensado para los lectores que ya casi no se utiliza, si es que no se tienen en cuenta al lector directamente.
Aire de las colinas es un libro único, que recoge 81 cartas que Rulfo dirigió a Clara Aparicio durante los años 1944 y 1950, incluye también varias fotografías de ambos, de paisajes tomadas por Rulfo y de los familiares. Ambas, cartas y fotografías, nos guían a través de un viaje que recorre seis años de la relación de dos personas, de un amor, de una familia, de, en fin, la vida.
Es un volumen que no suele encontrarse con facilidad, editado por la filiar argentina de sudamericana en 2000, pero desaparecido de las librerías al poco tiempo. O saldo tan salvajemente que hoy es imposible encontrarlo. De ahí el motivo fácil de envidia de haberlo conseguido por unos escasos $25 en una librería de usados y ofertas varias cerca, muy cerca, de mi casa.
Un libro largo de leer, 340 páginas, pero que se disfruta desde el prólogo hasta el pie de imprenta de la última hoja.

3 comentarios:

NoeliaA dijo...

No tenía idea de esta recopilación de cartas. Debe estar bien interesante, a mí me había impresionado su obra. Pedro Páramo lo leí unas tres o cuatro veces. Central dentro del boom, genial el Rulfo.

Saludos

oenlao dijo...

yo lei y disfrute del llano en llamas

Esilleviana dijo...

Busqué:
"El 29 de enero de 1949 nació la primera hija del matrimonio, Claudia, y el 13 de diciembre de 1950 el segundo, Juan Francisco.

"¿Qué te podría decir yo?" –se preguntó en la última misiva tras conocer el nacimiento de su segundo hijo. "Esta carta debería ir sin palabras. Sólo llena de besos y del gran cariño que te tengo. Molerte a besos en el gran molino de mi corazón, que tú has hecho tuyo, y poner mi alma desdoblada como una sábana para que tú envuelvas en ella a toda tu familia", le escribió".

No conocía este libro de J. Rulfo, sin duda, muy interesante.

un abrazo