Comentarios de esos libros raros, y no tanto, de mi biblioteca, acumulados durante años y años de errar por el submundo de las librerías.

Algunas pocas críticas de algunos libros. ¡Y ahora también revistas!

Todos los textos son mi autoría.

lunes 25 de abril de 2011

Manuel Luis Martí

Escribir sobre un libro del cual no se tiene más referencias que el propio libro no es fácil. Señales no es un material que haya trascendido, tal vez por ser una edición de autor, de una editorial de la cual no hay información actual y de las que parece no quedar registro alguno, tal vez por decisión del propio escritor. Un libro de 1982 y una tirada de 500 ejemplares de un autor premiado por la Cámara Argentina de Publicaciones en 1979. ¿Qué fue de él?
Son muchas preguntas, mucha intriga para un libro de poesías y no una novela policial. Pero no se puede decir más. En Argentina hace falta un registro nacional de todo cuanto se publica, de fácil acceso para las consulta de los interesados, y con aranceles al alcance de todo el que quiera expresarse. De otro modo la ignorancia y el fanatismo televisivo seguirán en aumento (como sé que lo harán, no tengo dudas de ello). Cuestión de políticas estatales, si podemos hablar de eso para este país de cartón pintado. Pero esto es otro tema, otras cuestiones.
¿Qué se puede decir para definir a la poesía que no haya dicho y repetido incontables veces? Nada, todo se repite y recicla constantemente. Las palabras de Martí, las imágenes de sus poemas, la fuerza de sus versos (la mayoría de ellos libres y sin el corsé de la rima). Cortos, sin grandes extensiones pero efectivos, directos, con la contundencia de decir lo que se quiere decir y no otra cosa. Una forma de expresarse que para los más ‘virtuosos’ tal vez no resulte llamativa, pero que no por ello pierde en el efecto acumulativo del libro de escasas sesenta y tantas páginas.
La portada también llama la atención. O no lo hace en lo más mínimo, quizá para no desmerecer el contenido o, también, por decisión del autor (otra vez, otra misterio). Pero resulta sumamente difícil encontrar la portada perfecta para un libro de este género; sobretodo para este género. ¿Cuántos libros se han arruinado por una portada de mala calidad? ¿Cuántas carreras malogradas por las inexpertas capacidades de algún diagramador y/o diseñador?
El libro incluye una serie de ilustraciones que acompañan, aunque no siempre interpretan, algunas de las obras de éste poemario volviendo la lectura un poco más amena de lo que las propias palabras ya la vuelven. Señales es un libro para releer, al que se puede volver una y otra vez; una cualidad que pocas obras de hoy son capaces de reproducir, una estética imposible de repetir y un mundo, el de la poesía, que parece alejarse cada vez más de la aplastante realidad que se divierte recordándonos a cada instante que está allí, presente, hundiéndonos en la mediocridad.
Motivos para envidiar este volumen: no recuerdo de qué modo llegó a mis manos, si apareció de casualidad en mi biblioteca, si fue un préstamo nunca devuelto, o si alguna mesa de saldo lo trajo a mi puerta. Es uno de esos objetos que se ven una sola vez en la vida y que lo mejor es aprovechar la oportunidad porque sabido es que no volverá a presentarse.
Un tesoro inesperado para quien disfruta de la lectura, sea poeta o no.

1 comentarios:

Hatshepsut dijo...

Que tierno que suena hablándo de un libro de poesía. Sólo eso, no conozco el libro.