Existen momentos en la vida de un lector que, se sabe, no volverán a repetirse en mucho tiempo. Una de esas situaciones es la de encontrarse con un libro muy ansiado, buscado durante años, lustros o décadas, a un precio tan irrisorio que su no adquisición es casi un insulto a la propia inteligencia. Son momentos que no se dan muy a menudo, quizá porque mantener hoy (2011) una biblioteca bien provista, relativamente actualizada o, por lo menos, completa en cuanto al gusto de cada uno, es tarea para muy pocos. Unos pocos que tengan mucho dinero.Es aún más difícil conseguir ediciones decentes, en relación calidad de edición y precio, si tenemos en cuenta que las editoriales están más interesadas en el beneficio rápido antes que en brindar una edición cuidada en los aspectos básicos de un libro (encuadernación, traducción, presentación, etc.); y sólo tenemos en la actualidad libros preparados para ser leídos una, a lo sumo dos veces, antes de que se desarmen por la mala encuadernación, que las páginas se pongan amarillas por la mala calidad del papel o que la humedad ataque las portadas plastificadas.
Por esto mismo, la situación de encontrarse con Una Mirada a la Oscuridad de P. Dick, editada por la clásica Minotauro, en una edición casi diríamos que de lujo por sus tapas duras y sobrecubierta, y a un precio no de oferta sino de regalo, no sucede muy a menudo. Más si tenemos en cuenta el libro del que se trata.
Una trama que mezcla la ciencia ficción con la predicción de un mundo que hoy nos parece más cercano que en la década de 1970 cuando se editó originalmente; y un planteo de disociación de la personalidad que nos recuerda las veces que nos hemos hecho pasar por otro en la red creyendo que ese juego no afecta, en realidad, a nadie. Ni siquiera a nosotros mismos con el juego de la doble personalidad llevado al extremo de no saber diferenciar quién es quién, quién es cada uno y por qué hace lo que hace.
Si. Hay una película con un elenco de estrellas que no le quitan el mérito a la historia, el no saber cómo van a suceder las cosas y el sentimiento de extrañeza de estar leyendo algo que, en parte nos pasó en algún momento (en juegos de simulación, en el amor, en la guerra, en el odio). ¿Hasta dónde podemos llegar? ¿Es posible dejar de lado todo lo que somos para concentrarnos tanto en el personaje que representamos que no reconocemos nuestro propio reflejo? Es esta novela, y en otras, Dick nos dice que si, que es posible. Y que lo más terrible es que llegados a ese extremo, lo más probable es que no haya retorno posible. Que ya todo estará perdido. Para nosotros, para todos, para siempre.
Todo esto contado en una trama de policial, de delirios de persecución y drogadicción en un 1994 distópico en una California fácilmente reconocible por lo que es hoy, por lo que fue ayer y lo que será mañana. Algunos críticos dicen que es una novela autobiográfica, que nos relata el abuso de drogas del autor. Y si así lo fuera, ¿pierde sus méritos por ello? En lo absoluto. ¿No son todas las historias de los grandes narradores, en algún punto, autobiográficas, aún cuando nos hablen de invasiones extraterrestres en galaxias y tiempos distantes?
Esta novela es sólo una pequeña porción del universo Dickeano que nos está esperando ahí afuera, al alcance de nuestras manos, en cada casa, en cada ciudad, en cada país. Y, también, en cada libro suyo. Vivimos en un mundo Dickeano, no podemos evitar el sentirnos referenciados en sus textos y, quizás, ese detalle sea el que salve nuestra cordura en un momento de necesidad.

4 comentarios:
Interesante tu reseña, José. No creo haber leído nada del autor, pero, desde ya, y por el argumento que exponés,parece de lo más interesante.
Lo de las ediciones, tenés razón, cada vez salen menos cuidadosas. Pero sin lugar a dudas eso no es lo peor, lo peor son las malas traducciones o, incluso, los erratones de imprenta (como no poner un guión de diálogo donde es evidente que va, o ponerlo donde es obvio que no va, etc. cosa de veras muy molesta para el lector y que he visto en ediciones baratijas de clásicos o en libros de bolsillo)
Saludos
Lo tengo, jejejejejje, uno que tengo. No tanta envidia señor. Si vieras mi biblioteca veriamos quien tiene envidia a quien... Depende también que haya coleccionado cada uno, no?
Felipe es una maravilla. hay que ller todo lo de el. o casi.
Un autor muy adapatdo en versión cinematográfica. me dieron gans de ver "A scanner darkly" y te envidio naturalmente.
Besos
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