lunes 4 de mayo de 2009

J. M. Wallace-Hadrill


En la historia hay lugar para todo, para todas las ideas, y también, para múltiples explicaciones de un mismo hecho. No hay por qué aceptar una única visión sobre un tema como verdad revelada, hay que saber qué más se ha dicho sobre él antes de formar una opinión personal. Esto, en la teoría, es un buen plan, en la práctica, se torna dificultoso.
El Oeste Bárbaro es un intento por ordenar el caos que, se cree, invadió a Europa luego de que el Imperio Romano cayera, con una prosa directa y sin adornos, nos dice que tal caos no existió y que si bien hubo guerras y conflictos dinásticos, la transición que hoy conocemos como tardo-antigüedad, se vivió más como una continuidad del tiempo romano que como una ruptura (que llegaría a notarse recién con la coronación de Carlomagno en el año 800).
Pero, ¿qué sucedió entre el 476 y el 800? Eso nos cuenta éste libro, el re-ordenamiento del territorio europeo que se vio ampliado con la incorporación de los territorios germanos al norte y eslavos al este. Los nuevos reinos y dinastías también tienen sus historias, sus fundamentos políticos y religiosos y esto nos lo explica Wallace-Hadrill, así como la influencia de Bizancio en la política y las relaciones inter-reinos que miraban con asombro, o con envidia, el boato de la corte de Constantinopla.
Pero un día la estrella de bizantina dejó de brillar con tanta calidad en el occidente europeo y otra ocupó su lugar. El Reino Franco no salió de la nada, los bárbaros no eran tan bárbaros y los romanos tan civilizados, pero esto, claro, no lo saben todos. Por suerte el autor tuvo la claridad de escribir este pequeño y ameno ensayo para contarnos otra vez lo que ya sabíamos.
Editado en tiempos en que la Editorial EUDEBA contaba con los medios para financiar y dar a conocer excelentes trabajos académicos, hoy es prácticamente inhallable. Una pérdida que todo aquel que sienta interés por la historia del período en particular o la historia en general, lamentarán.

9 comentarios:

El Titán dijo...

Qué epocas!
si tuviera una máquina del tiempo esa sería una era para visitar...

Dragon de Azucar dijo...

¿La época de los reinos germanos o la época en que EUDEBA editaba cosas como éstas?

Saludos

malthus dijo...

Ambas diría..

Muy buen libro realmente.

El Titán dijo...

jajajajja!!!

la alta edad media? esa, sí, te llevo si queres...

Santiago dijo...

Eudeba, además de los medios, tenía a Boris Spivacow. La diferencia la hacía él. El Centro Editor de América Latina habla por sí solo.

¿Lesbiana? dijo...

Los períodos de trancisión a veces se consideran aburridos pero muchas veces son re interesntes, porque no es fácil adaptarse.

Humanoide dijo...

me causó gracia tu comentario sobre la pobre editorial eudeba...
Bueno, es cierto... ya casi no quedan editoriales nacionales de las que estar orgullosos... qué se le va a hacer ?!

Dragon de Azucar dijo...

Malthus: Es una lectura interesante.

Titán: Si, dale, ¿cuándo vamos?

Santiago: El señor Spivacow es el valor agregado de estos libros.

Lesbiana: No creo que una trancisión sea aburrida, porque te descoloca todo lo que tenés por seguro. Lo que sí puede ser es que sea muy movido y después nada quede como antes.

Humanoide: La verdad que después de la década de 1990 el mundo editorial argentino quedó destruido, por no decir inexistente.

Saludos

oenlao dijo...

muy intersante, tambien.